Así nació nuestra escuela
A
pesar de la pobreza generalizada, el progreso inexorable del nuevo siglo
se verá reflejado en algunas novedades. Mientras en 1908 se retiraban de
circulación los tranvías a caballo que daban paso a los tranvías eléctricos,
un decreto de creación firmado por el Pte. Dr. Figueroa Alcorta y su Ministro
de Instrucción Pública, Dr. Rómulo Naón, dejaban fundadas el 5 de enero de
1910 las escuelas Normales de Señoritas Maestras Nros. 7 y 8.
La
historia de nuestra escuela se vincula con la historia de las quintas de San
Cristóbal, porque este edificio que ocupamos fue entonces adquirido por decreto
del mismo Presidente Figueroa Alcorta, y en sus orígenes fue la residencia de
una quinta, propiedad de Ángel G. Toscano y Teresa Usúa.
El
mundo colonial se deslizaba con calma en una vida con aires de Andalucía,
amplios patios en las casas y jardines llenos de naranjos, limoneros, higueras y
muchos otros árboles frutales y hortalizas.
Con
simetría y armonía se divisaban las quintas de los Bancalari y Pampararo
frente a la pequeña capilla de Santa Cruz, que durante tantos años congregara
a los fieles cada domingo.
El
eclecticismo arquitectónico se veía moderado por la clásica influencia
francesa, sobre todo en las columnas con sus capiteles dóricos, jónicos y
corintios.
El
estilo boux arts le trajo a Buenos
Aires una nueva imagen parisiense, con sus mansardas y ventanas en los
interiores, los elegantes espejos biselados, las chimeneas y borseries.
Los
estilos traídos del viejo mundo tomarán en nuestra tierra vida propia, como
luego lo hicieran sus hijos.
La
planta edilicia de la institución, con entrada sobre la calle La Rioja
(anteriormente denominada “La Florida del Arrabal”), está separada de la
acera por un gran jardín y una reja de hierro asentada en un zócalo.
La
nave central con pisos de mosaico veneciano, está cubierta por luminosos
vitrales que permiten apreciar la planta superior, hacia donde convergen todas
las aulas.
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A
las dos alas agregadas con posterioridad, pero que conservan el mismo estilo, se
accede por amplias escaleras de mármol blanco.
La
primera generación de alumnas de esta escuela fue de 279 niñas para el
Departamento de Aplicación y 77 para el nivel medio.
Junto
al director don José Gregorio Paz comenzaría a funcionar la biblioteca, en la
que se capacitarían tantos ilustres maestros. La doctora Alicia Moreau de
Justo, a quien le cupo el honor de ser la primera médica argentina, fue
profesora de Filosofía en esta escuela.
En
pocos años, el barrio fue creciendo. La escuela debió ampliarse. Fue por eso
que en 1918 se construyeron las alas laterales del edificio, respetando el
estilo arquitectónico original.
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Cabe
destacar que la Escuela Normal Nº 8, todavía sin patrono, ya contaba con
colegios incorporados a los seis años de su creación: Nuestra Señora de la
Misericordia, del barrio de Flores; Espíritu Santo, de Mataderos (1939), Cristo
Rey, de Lanús (1950), Del Buen y Perpetuo Socorro, de Mataderos (1957), Santísimo
Sacramento, de Viflla Luro (1958), La Providencia, de Constitución (1959) y
Sagrado Corazón, de Castelar (1960). Es dable observar que un gran porcentaje
de los alumnos de nivel terciario de la Institución provienen de esos mismos
barrios.
Un
párrafo especial merece el nacimiento de la Asociación de Ex –alumnas, el 11
de setiembre de 1926, cuando desempeñaba su cargo de directora la Sra.
Valentina V. De Corria, quien avizoró la necesidad de mantener contactos y
encuentros periódicos con las egresadas. La Asociación era la encargada de
llevar a cabo una fiesta cómico-artística, que tenía lugar en el campo de
deportes del Banco Hipotecario, en San Fernando (hoy Instituto Nacional de
Educación Física).
Las
diversas inquietudes de la Asociación se vieron canalizadas a través de la
revista “Achalay”, en la que estuvo mancomunado el esfuerzo de todos los
estamentos institucionales.
El
contrato fundacional de la Institución, tan marcado en su relación con la
comunidad, quedó sellado también para este grupo de ex alumnas con su
presencia anual en la sala de Maternidad del Hospital Ramos Mejía, donde
entregaban los ajuares para bebés confeccionados por las alumnas y las ex
alumnas.
Mientras
en el barrio nacían tangos y la filosofía se iba adueñando de los espíritus
juveniles, nuestra casa de altos estudios el 25 de octubre de 1934 recibía como
patrono al que fuera un valeroso soldado argentino: el general Julio A. Roca,
quien unía su calidad de gran estadista de la República (según lo demostraron
sus dos períodos de gobierno) al hecho de haber promulgado la ley de Educación
Común (ley 1420). Según los fundamentos de la solicitud del patronazgo de la
entonces Directora de la Institución, Mercedes F. De Molina, no existía hasta
ese momento ninguna escuela secundaria que llevara ese nombre, a pesar de que
Roca había sido “fundador de escuelas, conquistador y cultivador, conductor
de hombres, plandor de árboles, amando la paz sobre todas las cosas” (prof.
Amadeo, citado en la solicitud del 25 de setiembre de 1934; firmado Boraschi –
secretaria-Molina-directora).
En
el aniversario de las Bodas de Plata se estrecharon las relaciones entre la
Escuela y los Expedicionarios del centro Militar al Desierto del Ejército, y la
Armada, quienes otorgaban la medalla de oro a la egresada de mejor promedio.
Continuando con esa antigua tradición, la
Sra. Graciela Molina de Cogorno, ex alumna de la Institución, otorgó
anualmente ese premio al mejor
promedio del profesorado. Vale destacar que ella misma obtuvo esa medalla de oro
en el año 1937.
Corriendo
el año 1935, el entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Dr.
Manuel de Iriondo, se expresaba así sobre la Escuela:
“Durante
su primer cuarto de siglo ha conquistado notorios progresos en todos los órdenes
de su actividad, mejorando y complementando su organización didáctica. Puede
sintetizarse en el concepto integral de una educación que prepara a la mujer
para cumplir diariamente funciones del magisterio, la capacita para desenvolverse
en distintos campos de la actividad social,
al mismo tiempo que cultiva en su espíritu el amor por el país y sus
tradiciones, el interés por el progreso material y moral y, sobre todo, el
desarrollo de los sentimientos que hacen de la mujer el centro espiritual del
hogar”.
Otro
hecho importante se sumaría a los festejos del aniversario: la inauguración
del Consultorio Odontológico, que cumpliría una importante tarea social dentro
del barrio de San Cristóbal. El mismo fue cerrado sólo recientemente, una vez
que se emprendió la obra de restauración edilicia, terminada en 1997.
El
país consolidaba sus instituciones, se disponía a hacer que fuese efectiva la
democracia que había inspirado su organización. Es en ese momento cuando
nuestra escuela se preparaba para cumplir sus primeros 50 años de vida.
En
ese día tan especial los festejos del cincuentenario se vieron reflejados en la
prensa y en la organización que realizara la Comisión de Homenajes de la
Escuela.
Los
años venideros no traerían una feliz relación con el mundo de las ideas y la
cultura. En diciembre de 1968 el Decreto Nº 8051/68 reformaba los planes de
estudio para la formación de maestros para primaria. La formación de los mismos deja
de efectuarse en el nivel medio y se lo pasa al nivel terciario.
En
diciembre de 1969 egresa la última promoción de Maestras Normales, habiendo
obtenido el título en el nivel secundario.
Las
transformaciones darán comienzo a los bachilleratos con orientación docente, físico-matemático
y biológico, que se inicia en los cuatros años.
En
1979, la escuela es incorporada al Régimen de Profesores designados por cargos
docentes (Ley 22.416) llamado vulgarmente Proyecto XIII.
Este
proyecto beneficia a los docentes y alumnos. Los profesores, al concentrar mayor
número de horas, pueden facilitar a través de las clases de apoyo, el
aprendizaje a alumnos que presentan dificultades. Así como también realizar
diferentes actividades extracurriculares: talleres de plástica, música, club
de ciencias, etc.
Con
la llegada de la democracia, en el año 1983, se incorporaron los primeros
varones a la enseñanza media.
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Se
sumaba otra gran novedad: el año anterior (1982) se creaba el turno tarde del
Profesorado para la Enseñanza Primaria (PEP), destinado a formar maestros para
escuelas primarias.
Así
el “Normal”, cambia su denominación por Escuela Normal Superior Nº 8
“Presidente Julio A. Roca”.
Sólo
en 1991, por Resolución Ministerial 112/91, se crea el Profesorado para la
Educación Preescolar (PEPE), carrera planificada para atender las necesidades
pedagógicas de los niños de 45 días a 5 años.
Han
transcurrido muchos años desde aquel 02 de mayo de 1910. Multitudes de
historias, anécdotas, personalidades, han pasado por estas aulas o reído en
estos corredores.
Los
cambios y las transformaciones fueron parte (y siguen siéndolo) de su cultura
institucional, y la juventud (junto con la esperanza) sigue viva y pujante.